miércoles, 11 de enero de 2012

GESTIÓN DE ESTRÉS I : SITUACIÓN ACTUAL

            Asistimos a la aparición de una serie de trabajos acerca de la mente humana que llaman la atención y que permiten trasmitir el conocimiento psicológico y científico a todas las personas que estén interesadas en ella. Podemos ver en televisión o en Internet programas como Redes, el espacio de Eduard Punset; podemos comprar revistas como “Investigación y Ciencia” o su hermana “Mente y Cerebro”. O podemos adquirir libros de divulgación científica, ya que, casi todas las librerías, tienen secciones dedicadas a la Psicología o a la autoayuda.

            Uno  de esos libros, que data de 1995 la primera edición, es “¿Por qué las cebras no tienen úlcera? La Guía del estrés” de Robert María Sapolsky. Neurólogo, profesor de la Universidad de Stanford, ha estudiado los efectos en el cerebro del estrés. Nos ha regalado estudios de biología y psicología evolucionista como “Cuernas de barro” o “El mono enamorado”. Sus trabajos actuales se centran en la acción de la terapia genética para reducir el efecto de los glucocorticoides o los niveles de cortisol en machos alfa y sus subordinados para predecir el nivel de estrés. Su trabajo, desde 1994 del original en Inglés, hasta hoy, no ha perdido vigencia sino que cada día se refuerza más.  

            A lo largo del libro, Sapolsky estudia los tipos de estresores y las consecuencias de la respuesta al estrés, desde la aparición de úlceras, problemas cardiovasculares, disminución del apetito sexual, la analgesia producida por estrés, la modificación de umbrales perceptivos o capacidades cognitivas o la inhibición del sistema inmunológico. Como dice el propio autor, si llegas al último capítulo y no te has deprimido es o porque no has entendido el libro o porque lo has leído superficialmente.

            Pilar Varela logró un buen éxito con “Ansiosa – Mente”. El libro, lejos de la maestría de la psicología experimental de Sapolsky, es de gran ayuda. Nos ofrece un conjunto de reglas para reconocer la ansiedad, qué nos estresa, cómo nos afecta a nosotros mismos, en nuestro trabajo y en las relaciones con los demás, y qué podemos hacer para superarlo. Se publicó en 2002 y ha tenido varias ediciones. Cumple 9 años de vida.

            En 2011 hemos asistido a la explosión del Mindfulness en España. Desde el trabajo de Andrés Martín Asuero – su libro “Con rumbo propio” es un éxito editorial – hasta las traducciones de Jonh Kabat-Zinn, pasando por otros autores como Vicente Simón, el panorama se está plagando de libros. A veces, la explosión de un asunto depende de la moda. El problema no son las técnicas que se usan. La meditación existe desde los tiempos inmemorables, en las tradiciones budistas, árabes y cristianas. Como ejemplo, echen un vistazo a la “Filocalia” o a la obra “El peregrino Ruso”.

            Si buscamos “estrés” en Google, encontramos 2.160.000 resultados en dos segundos. Para ansiedad, el buscador nos devuelve 27.300.000 resultados en 0.14 segundos. La ansiedad es uno de los apartados de los manuales diagnósticos así como de las clasificaciones de enfermedades (CIE – 10 y DSM –IVR). Incluso se ha trasladado al mundo del deporte como explicación a la falta de pericia en un momento dado de un jugador. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo y su ansiedad, son compañeros de viaje desde que este llegara al Real Madrid. En septiembre de 2009, Jorge Valdano, el que era Director Deportivo del Real Madrid, decía que Cristiano podría sufrir ansiedad de cara al gol. Este argumento se ha usado cada vez que el jugador ha estado dos o tres partidos sin marcar.

            Lo que queremos resaltar aquí es que la ansiedad es un problema, o así lo entiende la sociedad occidental actual. Sin embargo, las respuestas que se han dado no han sido suficientes. Al igual que con las emociones, no nos educan para gestionar el estrés o la ansiedad, lo que provoca que muchas personas utilicen estrategias deficientes para defenderse de ella. Hasta tal punto es así, que en Gran Bretaña ha comenzado un movimiento asociativo para demandar a los médicos que recetan ansiolíticos (Benzodiacepinas) por sus efectos secundarios. La medicación funciona, es cierto. Pero es una solución fácil a corto plazo que genera problemas a largo plazo (como habituación o dependencia). Skinner lo llamaba “consecuencias aversivas diferidas” y sus efectos perniciosos se deben a nuestra incapacidad de ver el tiempo de forma geológica, lo que es normal, dado que nos morimos con 80 años, no con unos cuantos millones de años.

            En España, además, la ansiedad y sus derivados, tienen dos problemas añadidos más. Por un lado, la valoración negativa que se tiene de la psicología y de los profesionales que a ella nos dedicamos, y por otro, el precio de los servicios psicológicos.

            En cuanto a la valoración de los psicólogos, en este bendito país, todavía ir al psicólogo es de “locos”, de “personas que se inventan la enfermedad” o argumentos por el estilo. Sólo se accede al profesional cuando una tercera persona, generalmente la que sufre al paciente, le “obliga” a ir. Pero éste no es el problema principal. El reflejo de la situación de los psicólogos es que hasta este año pasado, 2011, no se ha incluido a la psicología como profesión sanitaria.  

            En lo relativo al precio de los servicios psicológicos, en un país con cinco millones de parados, 614 euros como salario mínimo y con una serie de recortes en sanidad que alejan a la psicología de la financiación por parte de la Seguridad Social, pagar 40 euros o más por consulta, está al alcance de cada vez menos personas. Una terapia de 6 sesiones para eliminar una fobia te cuesta 250 – 300 euros, como poco. Y la gran mayoría social de este país no lo puede pagar. Y si lo puede pagar, considera que el psicólogo es el último profesional al que acudiría con esas cantidades de dinero. Esto provoca dos situaciones. Una de ellas, que si quieres o necesitas a un profesional, accedes a él a través de seguros médicos, que pagan al profesional una miseria por paciente. Lo que perjudica la atención y la calidad del servicio. El profesional debe atender a muchos pacientes (volumen) para ganar dinero en lugar de atender a pocos y bien pagados (margen). La segunda situación que se provoca es que un alto porcentaje de psicólogos se dedique a la profesión como actividad complementaria de otra actividad profesional. Encontramos que el psicólogo es maestro, comercial, banquero y después, profesional de la salud. Y no puede cambiarlo porque si no, no come.

            Por tanto, a día de hoy, no es una solución barata y rápida para la ansiedad acudir a un psicólogo, para que nos enseñe a gestionarla.

En la próxima publicación, seguiremos reflexionando sobre el estrés y sus efectos.

martes, 3 de enero de 2012

PROGRAMA FORMATIVO: DOLOR CRÓNICO

            Una de las premisas que rigen la vida de Prossem es crear un mundo en el que las personas deseen pertenecer. Para ello, buscamos una comprensión profunda del ser humano desde diferentes perspectivas, especialmente la científica.
            La psicología evolucionista trata de descubrir cómo hemos evolucionado y cómo nos afecta. Algunos de sus principios básicos son:
·         El cerebro es un sistema físico. Sus circuitos han sido diseñados para responder de manera adecuada al medio en el que vive.
·         Esos circuitos neuronales han sido diseñados por la selección natural para resolver los problemas que nuestros ancestros han tenido a lo largo de nuestra historia evolutiva.
·         La mayoría de las cosas que ocurren en nuestro cerebro no están en nuestra conciencia.
·         Diferentes circuitos neuronales están especializados en resolver diferentes problemas adaptativos.
·         Vivimos en una sociedad moderna con una mente de la Edad de Piedra. Nuestro cerebro evolucionó durante 10 millones de años solucionando los problemas diarios de hombres que eran cazadores – recolectores.
            Tal y cómo Leda Cosmides y John Tooby afirman: el pasado explica el presente. Y el medio ambiente adaptativo no es un lugar o un tiempo en concreto, sino una serie de composiciones estadísticas de presiones de selección que afectan a la estructura SI-ENTONCES de los genes.
            Esta pequeña introducción a la Psicología Evolucionista se debe a que, en el Pleistoceno, no vivíamos ni de la forma en la que vivimos hoy en día, ni tanto tiempo. El dolor era una rémora, un problema sobre el que no daba tiempo a superar ni a mejorar.
            Por tanto, no tenemos capacidad para afrontar el dolor, porque no la hemos necesitado y tampoco hemos tenido conciencia de ella a lo largo de nuestra historia.
            Una enfermedad crónica, uno de los miembros de Prossem lo sabe por experiencia propia, afecta a cómo uno siente, a cómo uno reacciona, a cómo reacciona el cuerpo y a qué hacemos y qué pensamos.
            Ante el dolor y la enfermedad sentimos preocupación, desasosiego, inquietud… ansiedad. Sentimos rechazo y frustración. Dejamos de hacer tareas y actividades cotidianas, dejamos de salir con los amigos y nos aislamos, no disfrutamos de actividades agradables e incluso algunas veces dejamos de trabajar. Sufrimos tensión muscular y realizamos menos actividad física, lo que nos lleva a la debilidad muscular. Nos acomplejamos, no resolvemos problemas, sentimos indefensión y falta de control. Nos centramos en el dolor o en la enfermedad.
            Gestionar el dolor crónico se está convirtiendo en un asunto importante. De hecho, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, promocionando la psicología de la salud, ha emitido unos folletos con recomendaciones. El programa se llama “Emociones y Salud” y está realizado en colaboración con la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés”.
            Con el objetivo de acercar el conocimiento psicológico aplicado, Prossem pone a su disposición el curso “Control del Dolor crónico”. En este curso tratamos de poner a su alcance una serie de estrategias que favorezcan un afrontamiento del dolor y de la enfermedad.
            Empezaremos hablando de Evolución y de Biología. Es importante conocer nuestra biología porque, tal y cómo demuestran diferentes estudios, la única manera de mejorar nuestro cerebro, especialmente en las capacidades ejecutivas, es realizando ejercicio físico aeróbico: andar, correr… Curiosamente, una de as actividades que dejamos de realizar sin necesidad de sufrir el dolor o la enfermedad, cuánto más con ellos como compañeros de viaje.
            En la segunda parte trataremos de los modos para reducir las emociones negativas. Las emociones están vinculadas a la percepción de dolor. Cuánto más negativas, más dolor.
            En la tercera parte nos dedicaremos a reducir la activación corporal y la tensión. Aprenderemos a relajarnos. Nos iniciaremos en dos técnicas concretas: la relajación guiada y el Mindfulness.
            La cuarta y última parte nos ayudará a planificar nuestra vida, a retomar las actividades cotidianas, a “olvidar” el dolor y eliminar la queja constante. A vivir.

martes, 27 de diciembre de 2011

TERAPIAS… ALTERNATIVAS

            La verdad que hoy les queríamos hablar de tres cosas diferentes.

             Por un lado, queríamos explicarles qué es el modelo Milton – Friedman en Economía. Este “modelo” es el que están siguiendo nuestros dirigentes políticos en Europa y nos gustaría abrir un debate sobre él. Por la que nos va a caer en los próximos meses (dos semestres de decremento de PIB, según el nuevo ministro de economía, D. Luis de Guindos, tienen unas implicaciones en la vida diaria que es necesario descubrir y analizar).

            Por otro lado, vinculado con la idea anterior, nos hubiese gustado comentar las diferencias entre el inversor inteligente y el especulador. Qué hacen los que realmente ganan dinero ahorrando y los que no. Y que ahorrar es un juego de suma cero: si gano dinero es por que otro lo pierde.

            La tercera idea es el problema de las percepciones. Y es de la única que vamos a hablar. Algunos autores rezan que “todo es percepción”. Otros nos cuentan que “cuando las puertas de la percepción están abiertas, se ven las cosas como realmente son: infinitas “(Oscar Wilde – Aldoux Husley).  La percepción es un campo de la psicología, amplio, y de una dificultad considerable. Una escuela de estudiantes de la percepción dio lugar a la Gestalt, la psicología de la forma… y sus derivaciones menos científicas como la Terapia Gestalt de Fristz Perls o, una vuelta de tuerca más, la Programación Neurolingüística.

            La percepción nos juega malas pasadas, demasiado malas. El cerebro humano comete errores cognitivos constantemente. La mente evolucionó en un ambiente en el que las presiones de selección eran diferentes a las que nos encontramos en el día de hoy. Entre las pasadas que nos juega la mente podemos encontrar:

·         Ilusiones de atención. Creemos que prestamos atención a más cosas de las que realmente percibimos. Sin embargo, no vemos ni oímos las cosas inesperadas.           
·         Ilusiones de Memoria. Pensamos que recordamos perfectamente las cosas que vemos, lo que nos pasa. Y va a ser que no. Resulta que los recuerdos están matizados por la emoción. Y resulta que recordamos lo que pensamos que recordamos.
·         Ilusiones de Confianza. Sobrevaloramos nuestras habilidades. Nos pensamos mejores de lo que realmente somos. No usamos ningún criterio, baremo o estándar  con el que comparar nuestra actuación. Y eso nos lleva a creernos más competentes de lo que realmente somos.
·         Ilusiones de Conocimiento. También sobrevaloramos nuestros conocimientos. Creemos que sabemos más de lo que realmente dominamos. Y también pretendemos que nuestras decisiones sean más que correctas, sino las adecuadas o las mejores comparadas con las de los demás. 
·         Ilusiones de causa – efecto. Este sesgo tiene dos patas. Por un lado, tenemos las correlaciones: que dos acontecimientos ocurran juntos no significa que una cause a la otra. La segunda pata, es que un hecho que precede a otro no significa que lo cause. Por ejemplo, que nos pongan agujitas en una oreja y mejore nuestro dolor de espalda, no significa que las agujitas “curen”.
·         Ilusiones de potencial. Creemos que nuestro cerebro aprende muchas más cosas de las que realmente aprende. Y que ese aprendizaje es fácil. Pues lo sentimos. No es así., Escuchar  música barroca no nos hace más listos. Para mejorar hay que esforzarse. Para mejorar es necesario la práctica esforzada y consciente.

            Todo esto viene porque el Ministerio de Sanidad nos ha dejado la siguiente afirmación en un informe sobre terapias alternativas: “Pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia” y después nos dicen que “muchos pacientes refieren cierto grado de satisfacción”.

            Y en estos casos es cuando los miembros de Prossem nos ponemos a temblar. Si el Ministerio de Sanidad dice que, ya que los pacientes relatan mejoría, no podemos decir que estos tratamientos son ineficaces. O son eficaces o no lo son. Y que, a estas alturas de la historia, se niegue el efecto placebo, da más miedo todavía.

            El principal problema de las terapias alternativas es que no existen experimentos que demuestren que son eficaces. No nos cansaremos de repetirlo: la única manera de saber si una cosa causa otra es haciendo experimentos. En los experimentos se toma una variable, a la que se llama dependiente, y se le dan unos valores. Cada uno de esos valores será un grupo experimental. Y se miden sus efectos sobre una variable que se llama independiente. El resto de variables se controlan mediante el diseño experimental – por ejemplo, en un experimento de doble ciego, ni el que aplica las pruebas ni las persona que es sujeto experimental conocen los objetivos del experimento – para que los resultados no sean debidos al azar. Y la manera de controlar el azar es asignando a cada condición experimental las personas que participan en el experimento de manera aleatoria. A suertes, como se dice en los pueblos. Y nos tememos que ninguno de los experimentos sobre la eficacia de la acupuntura o la homeopatía cumplen con este requisito.

            Con lo que si cumplen es con la cantidad de sesgos mentales que hemos expuesto unas líneas arriba. Pero especialmente dos: la ilusión de causa-efecto y la ilusión de potencial humano. Cada uno sabrá. Les proponemos un ejercicio. En el artículo de “El País” que les hemos presentado, ¿dónde se encuentran cada uno de los sesgos mentales – los seis – de los que hemos hablado?-,

            Otra cosa. Lo mejor son los precios. Evaluación: 140 Euros. Tratamiento: desde 40 Euros a 80 Euros. Sinceramente, deberíamos investigar si las personas mejoran para no volver a pagar estas cantidades.

            En Prossem cada día repetimos que las herramientas que tenemos para mejorar, mental y físicamente, son más básicas y más fáciles: Formación de calidad, pensamiento crítico y ciencia.  Y ya volveremos la semana que viene a ver cómo la psicología puede ayudarnos a mejorar las finanzas. 


martes, 20 de diciembre de 2011

FORMACIÓN CON PROSSEM PSICOLOGÍA Y FINANZAS

      Como empresa de servicios psicológicos aplicados a diferentes áreas de la vida, en Prossem creemos que la formación es una de las herramientas básicas de las que nos podemos servir para ganar en calidad de vida o  en eficacia personal. Por ello, hemos preparado una serie de acciones formativas. Todas ellas tienen en común lo siguiente:
·         Se basan en el aprendizaje activo, es decir, en desarrollar la capacidad de comprender la nueva información que se presenta y usarla en la toma de decisiones y en la solución de problemas presentes y futuros.
·         Se basan en la metodología de “aprender haciendo”. Las actividades formativas son prácticas, donde la teoría queda en un segundo plano. Se trata de hacer cosas para poder trasladar lo aprendido a nuestra vida diaria.
·         Se basan en los conocimientos científicos más avanzados. Trabajamos sobre lo que la ciencia nos dice. Uno de nuestros objetivos es que las personas usen las reglas y el conocimiento científico para la resolución de problemas.
·         Se basan en el pensamiento crítico: pretendemos que las personas sean capaces de ver las fortalezas y debilidades de las soluciones que se aportan, las conclusiones que les ofrecemos o las diferentes maneras de acercarse a los problemas y que ellas decidan cuál es la mejor para sus vidas.

      Para el año 2012 que vamos a comenzar, los criterios para seleccionar las acciones formativas que ofrecemos han sido los siguientes:
1.      Seguir luchando contra la crisis. Desde 2008 uno de nuestros objetivos es ayudar a las personas a salir de la crisis. Por ello, hacemos especial hincapié en los conocimientos financieros.
2.      Seguir luchando contra los efectos de la crisis. Los estados emocionales gobiernan el mundo. Tanto tiempo de malas noticias, de no mejora de la situación, pueden minar nuestra voluntad y debilitar nuestra mente. No queremos que la crisis haga en las personas un “efecto poso”, que vaya dejando poco a poco sus sedimentos hasta que, con el paso del tiempo, haya cambiado a la persona completamente.
3.      Aportar valor a las personas. Compartimos conocimiento y estrategias, no solo financieras y psicológicas. También físicas, como nutrición y deporte; relacionales, como habilidades sociales o comunicación, o profesionales, como negociación y ventas. O la promoción del uso de psicología como herramienta de trabajo para aquellos profesionales de la ayuda y el acompañamiento (coaches).

Por todo lo anterior, los cursos que ofrecemos para 2012 son:

-       Entiéndete con las finanzas: Pretendemos familiarizar a los asistentes con conocimientos y herramientas básicos para el ahorro y la inversión, sin caer en la ilusión de conocimiento. El curso se enfoca en concienciación para el ahorro, métodos de ahorro y gestión de dinero, nos previene de errores mentales que cometemos y que son la causa de demasiados problemas financieros y nos introduce en cómo funciona lo que podemos contratar en un banco.
-       Control de las emociones. En un mundo tan convulso, gestionar o controlar la respuesta emocional es un imperativo: es obligatorio. Más si cabe cuando la ciencia ha demostrado que podemos tener una mayor sensación subjetiva de felicidad, que el optimismo inteligente es una actitud que alarga la vida y puede aprenderse, que nuestro estado emocional depende de la cantidad de cosas buenas o malas y no de la calidad de las experiencias y que, ante todo, somos seres emocionales.
-       Gestión del Estrés. Una emoción que requiere especial atención es el estrés, la ansiedad. No ya sólo por estar de moda, sino por las consecuencias neurológicas y para el resto del organismo que tiene. El estrés es causa de un decremento del hipotálamo o de infartos, y mentalmente, llena nuestra conciencia y nos lleva a cometer errores. Y es fácil de gestionar.
-       ¿Cómo puedo mejorar mi vida? Es un curso de autoevaluación, de conocimiento propio y de planificación personal. Apto para personas abiertas al cambio, que quieren dotar de sentido su existencia y buscar motivaciones nuevas.

            Dentro de los cursos de mejora de habilidades, Prossem ofrece las siguientes alternativas:
-         Practitioner en PNL. El practitioner es un conjunto de técnicas y habilidades orientadas a mejorar la relación con los demás y con nosotros mismos. Desde la comunicación a la motivación, técnicas para reducir el malestar o para incrementar el bienestar. Supone una oportunidad única para el desarrollo personal y profesional.
-         Habilidades Sociales: Es un curso pensado para evaluar y mejorar, mediante la práctica, comportamientos sociales, como el mantenimiento de conversaciones, la asertividad en su doble vertiente – saber decir que no y saber pedir las cosas – o incluso trabajar situaciones como una entrevista de trabajo o la consecución de citas para vender.
-         Comunicación: Es imposible no comunicarse. Y el resultado de toda comunicación es lo que la otra persona entiende. Por eso, ganar en comprensión y en eficacia en la comunicación es una de las herramientas más potentes a día de hoy. Más cuando existe tanta y tanta información disponible.
-         En habilidades profesionales resaltamos dos proyectos. Uno de ellos es Técnicas de Negociación. ¿Estás cansado del ganar – ganar? Nosotros sí. En toda negociación, la sensación psicológica es la de haber cedido ante el otro más de lo que nos hubiera gustado, ¡aunque hayamos ganado! Por ello ofrecemos un punto de vista diferente en la negociación, basado en solucionar problemas y no en ganar, perder o empatar. Para esos resultados, ya está el fútbol.
-         Vender es una de las actividades fundamentales de la economía. Un comercial puede ganar mucho dinero. Y una empresa, si no vende, se va a la quiebra. Por ello, ventas con PNL trata de dotar a las personas interesadas en el mundo comercial de herramientas eficaces en el proceso de venta, aunque sea vender nuestro currículum en una entrevista de trabajo.
-         Prossem tiene un compromiso con la salud. Por ello, pone a disposición de todo el mundo formación en nutrición y ejercicio físico. De la mano de un profesional de la salud, entrenador de equipos deportivos, profesor de Educación Física, doctor en nutrición y dietética y ex preparador de la selección nacional de balonmano.
-         En el deporte, la capacidad mental es un porcentaje importante para el éxito. Por ello, ofrecemos preparación mental para deportistas. Mens sana in corpore sano. Es un tópico. Pero la inversa también es verdad. Cuerpo sano con una mente sana.
-         Por último, dada nuestra potente base psicológica, ofrecemos un curso de psicología para profesionales de la ayuda. Coachs, terapeutas… tienen a su disposición un conjunto de conocimientos psicológicos prácticos y utilizables, que les permitan tomar decisiones bien fundamentadas.

            PROSSEM PSICOLOGIA Y FINANZAS está a su disposición. Si quiere cambiar su vida, cambie su mente. Vamos juntos, de su mano.   

martes, 29 de noviembre de 2011

CRISIS DE CONFIANZA

             En España hemos celebrado elecciones. Y nos da absolutamente igual que ganen unos u otros en las noches electorales, qué curioso, ninguno pierde: el que sale elegido, porque sale y el que no, porque el descalabro es menor de lo que decían las encuestas.

            A nosotros no da lo mismo. Y es así porque el gobierno, los curas, nuestros padres, jefes o el sistema nos sirve para escaparnos y  cargar nuestras responsabilidades sobre cualquier excusa.

            No. Nuestra vida la determina cada una de nuestras decisiones. Tal y como demuestran los trabajos de Dan Ariely, la decisión que tomamos hoy, nos obliga a ser congruente con ella en el futuro e influye en la dirección de las decisiones que tomaremos mañana.

            Sin embargo, es curioso. Pensamos que el resultado de las últimas elecciones va a cambiar algo. Creemos que la crisis va a ser menos crisis con el gobierno que gane. Y nos tememos que no. A lo largo de estos meses pasados, lo único que han demostrado los gobernantes es una incapacidad desconcertante para solucionar problemas y una capacidad inmensa para crearlos o retrasar soluciones.

            Las soluciones a la crisis, lo hemos dicho en este blog con anterioridad, empieza con uno mismo. Mientras sigamos pensando que lo sabemos todo, que no tenemos limitaciones, que eso del pensamiento riguroso es para los títulos de los libros de los universitarios, mientras nos creamos dioses omnisapientes, nos seguirán cayendo palos.

            El cambio empieza en uno mismo. No podemos salir de la crisis económica si no comprendemos cómo funciona eso llamado economía. Y aún sabiendo qué es eso de las finanzas no estaríamos inmunizados. Es necesaria la disciplina del ahorro y de la creación de capital, de no gastar hoy para tenerlo mañana. Hace falta la valentía de estar por encima de las opiniones que siempre hemos dado por válidas, porque lo dicen nuestros padres o nuestros mayores. El Monopoly no es una manera de inversión. Es un juego. Lo sentimos. Cuando se juega se puede perder. Y los mercados, ese ser maligno que está presionando a España o a Italia, funcionan mediante suma cero: para que uno gane, otro (que suele ser más de uno), tiene que perder.

            El cambio empieza por entender que esta crisis nació como una crisis de confianza. Pues bien, hablemos de confianza.

            El cerebro del ser humano evolucionó en grupos pequeños en los que se conocían todos los miembros. La confianza en otro era fundamental como indicio de la capacidad y los conocimientos de los demás. Sin embargo, hoy día vivimos en panales, en colmenas, y no conocemos a la persona que está en frente. Sin embargo, los mecanismos psicológicos son los mismos. ¿Cómo influye eso? La confianza tiene tres aspectos.

1.- Aspecto Cognitivo – Mental: La persona confía porque tiene certezas.  Se desconfía porque hay vulnerabilidad, porque no se cumple con lo dicho. Por tanto, la confianza depende de la probabilidad percibida de error igual a cero.

2.- Se confía porque se empatiza. Se da una identificación mental y emocional con alguien y porque la persona está relajada, cómoda.

3.- Las personas confían porque creen y manejan sistemas de creencias, personales o normativas. Se confía porque se respalda, se apoya, porque hay compromiso.

            Desde este modelo psicológico de la confianza, podemos hacer predicciones:

-          La primera es que vamos a tardar mucho en salir de la crisis. La probabilidad de error de nuestros dirigentes es elevada, no es cero. De hecho, tanto un partido como otro, se han sumado a las teorías de reducción del déficit. De acuerdo, las deudas hay que pagarlas. Pero un inversor que mete su dinero en Europa sólo ve que Grecia le va a devolver la mitad de lo que le prestó. Curiosamente, una semana después de las elecciones españolas, la prima de riesgo se rebajó y la bolsa ganó un 4.5%. (lunes 28 de noviembre de 2011). ¿Qué sucedió? Algo tan simple que la Canciller alemana cedió a la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo. Justo lo contrario a lo que su ministro de economía grita a los cuatro vientos. ¿Podemos confiar así?

-          La segunda conclusión es que las personas ni están relajadas ni están cómodas. Por lo tanto, no confían, ¿cómo va a confiar una persona que tiene el despido sobre su cabeza? ¿Cómo va a confiar una familia con todos sus miembros en paro? ¿Cómo vamos a estar cómodos si se proponen seguros médicos obligatorios a partir de una renta?  De hecho, lo esperable es un ascenso de actitudes poco igualitarias, de fenómenos violentos y de conductas desesperadas.

-          La tercera conclusión es que buscaremos soluciones donde no las hay. El cambio debe ser conductual, psicológico. Y se enfoca sólo desde el punto de vista económico. Si no se apoya o respalda a las personas, los números acaban con las creencias y con lo que haga falta. Los niveles de compromiso entre personas y de éstas con las empresas se reducirán hasta su mínima expresión. No se puede pedir esfuerzo a los ciudadanos cuando cobras varios sueldos, tienes una pensión vitalicia por ocho años de “trabajo” y sabes que tú no vas a tener problemas. Caiga quien caiga. No puedes pedir que te voten cuando has sido infiel a tus principios y has roto tus compromisos con los desfavorecidos.

            Una última reflexión. Las personas que muestran una gran confianza en sí mismos transmiten la sensación de ser competentes en su trabajo. Sin embargo, la psicología experimental demuestra que no es así. Todo el mundo sobrevaloramos nuestras habilidades. Lo hacemos incluso cuando trabajamos en grupo. Las personas odiamos la incertidumbre, la inseguridad. Si encontramos a alguien seguro, le hacemos más caso. Por ejemplo, ¿qué médico les parece más competente, uno que según le examina le dice qué tiene que tomar o uno que le examina y consulta varios libros antes de recertarle nada? Enseñar a las personas a optimizar los recursos en el manejo de situaciones difíciles es una gran inversión. Aún no la hemos visto propuesta por ningún sitio.

            Juzguen ustedes.  O restauramos la confianza o esta travesía por el desierto no se acorta ni celebrando elecciones cada año. Sabemos cuáles son componentes de la confianza. Toca restaurarla como individuos, como familias, como país.

martes, 8 de noviembre de 2011

LA EDAD DEL MIEDO

            Cuando éramos estudiantes de colegio o instituto, nos enseñaban que la historia de la humanidad estaba dividida en etapas. Cada una de estas etapas se llamaba “Edades”. Y una era la “edad de piedra”, otra “la edad de hierro” y ahí nos quedamos casi todos. Si tuviésemos que calificar nuestra época, ¿Cuál seria el nombre adecuado?

            Lo primero que se nos viene a la cabeza, seria la edad de Internet. Pero, si tenemos en cuenta que es un recurso escaso para la población africana, gran parte de latino América y Asia, lo descartamos. Otro nombre podría ser “la edad de la información”. Pero nos sucede lo mismo. La información es un recurso inexistente en gran parte del planeta. Bueno, pues la “edad de la ciencia”, o “de la medicina”. Y aquí, la ciencia y la medicina favorecen a los mismos, motivo por el cual tampoco valoramos llamarla la “edad del bienestar”.

            Entonces, reflexionamos y nos preguntamos qué es lo que todos los seres humanos poseen. Somos bípedos, tenemos un cerebro privilegiado, tenemos lenguaje…sentimos emociones. Y las emociones deben ser importantes, porque venden. Y mucho. La Inteligencia Emocional, La auténtica Felicidad, Optimismo Inteligente, son algunos títulos que encontramos en las librerías occidentales. Pero no vemos a los habitantes del cuerno de África muy preocupados por ser optimistas y sí por comer cada día.

            Está bien, pensemos en el Amor. Es una emoción poderosa. Se nos llena el cerebro de dopamina y de oxitocina y… hacemos poemas, libros… y cuando estamos con la persona amada creemos que el cielo existe y que ya estamos en él. Sin embargo, cuando pasa el tiempo, el cielo ya no es azul. Y qué decir de los hindúes a los que les conciertan el matrimonio, en el que el amor, como el valor en el ejército, se presupone. No. Decididamente, la edad del amor no es un nombre muy bueno.

            Lo peor son las emociones negativas. Y son las siguientes en la lista. La “edad del dolor” es un título impropio. ¡Con la de esfuerzo y dinero que se gasta en mitigar el dolor! La edad de la tristeza. “¡Uff!”, en Occidente nuestras depresiones valdrían una década, pero no una edad.

            Definitivamente la edad, nuestra edad, es la Edad del Miedo. El miedo es universal. En el cuerno de África, a morir de hambre. En Europa, a perder el estado de bienestar. A perderlo todo. Miedo a ver sufrir a los hijos. A morir de una forma violenta.

            Centrándonos en Occidente, la crisis económica ya no es un estímulo que genere miedo. Todos los días, todos los santos días, nos encontramos con noticias sobre la deuda, el paro, las empresas que cierran, los desahucios de los que no pagan, los indignados y el fin del mundo que las noticias pregonan cada día.

            La economía va mal. Vale. Pero es que no va mejor la sociedad. El maltrato a mujeres no desciende, el número de víctimas está estancado, no baja. A parte de las familias rotas, los vecindarios no son seguros. Las columnas de sucesos están llenas. Cada día, uno tras otro, podemos leer como unos seres humanos destruyen a otros seres humanos. (Y no queremos valorar ya en otro tipo de sociedades más pobres).


            Tenemos miedo a todo. A los que son religiosos, porque lo son. A los que no lo son, porque rompen las costumbres. A los ricos porque explotan, a los pobres porque quieren robar. La angustia domina a los habitantes de las poblaciones urbanas.

            Como será que Juan Pablo II inició su pontificado con un “no tengáis miedo”.

            Comprender cómo funciona el miedo, cómo influye en nuestro comportamiento y cómo podemos afrontarlo es una competencia fundamental en la edad que nos toca vivir, y en la que vivirán nuestros hijos.

            Prossem, que quiere ciudadanos autónomos que vivan como ellos opten, decide vivir sin miedo. Las herramientas existen. Sólo hay que aprenderlas. Cada uno elije.

martes, 1 de noviembre de 2011

EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

           En este bendito país aprovechamos el día de Todos los Santos para recordar a nuestros familiares que han fallecido. En los telediarios emiten siempre la misma cantinela con imágenes de cementerios como el de Praga, la tumba de Jim Morrison, Elvis Presley, Frank Sinatra, o, en el cementerio de Londres, la tumba de Karl Marx.

            Es importante recordar a las personas que han sido importantes en nuestra vida. Es un buen ejercicio dedicar algo de tiempo a quienes hemos querido o admirado y ya no viven. Para valorar que sus esfuerzos lograron cambiar el mundo, y permitir que hayamos alcanzado el modo de vida actual. Otro ejercicio sano es rememorar los errores que otros cometieron en el pasado, con sus consecuencias.

            Todos conocemos el refrán castellano “nadie escarmienta en cabeza ajena”. Pero recordar, ver, comprender los errores y aciertos pasados de otras personas es un ejercicio maravilloso de aprendizaje. Y es así por que la Psicología nos enseña que no aprendemos de la experiencia.

            Skinner afirmaba que las contingencias de refuerzo no estaban claras para que aprendiésemos de forma eficaz. En el ambiente en el que nos movemos, aislar los reforzadores – aquello que hace que repitamos nuestra forma de comportarnos o que dejemos de actuar de una manera concreta -  es casi imposible. La Psicología Experimental también nos previene de nuestra incapacidad para aprender de la experiencia. No tenemos suficientes elementos en las muestras que recoge nuestro cerebro. Para poder obtener conclusiones válidas y fiables, las muestras de los experimentos deben ser aleatorias y grandes, para que sigan las leyes de grandes números y distribuciones matemáticas concretas. Sin embargo, nuestro cerebro no funciona así. En este blog ya hemos hablado en alguna ocasión de cómo funciona la mente. Y cómo nos engaña. Seleccionamos la información que favorece a nuestras hipótesis, nos quedamos con lo más representativo de las cosas, o con los últimos elementos de una lista, no somos capaces de ver un mono en un partido de baloncesto o mantenernos inflexibles aunque estemos equivocados.

            Por tanto, rememorar y recordar a quienes nos han precedido, para obtener muestras de comportamiento, es un sano ejercicio. Así podemos evitar cometer los mismos errores o mejorar los aciertos.

            También queremos rememorar a figuras de la ciencia, que por el paso de los años, quizás nos parecen míticos y no personas de carne y hueso que fueron. Nos referimos a Charles Darwin, a William James, a B.F Skinner, a Paul Watzlawich, a Kart Lewin, a Tversky… Todos ellos, con sus esfuerzos, lograron que conociésemos mejor la mente humana. Otros, como Keynes o Benjamín Graham nos han ayudado a conocer mejor la economía y las finanzas. Estamos seguros que cada uno de nosotros conocemos  a alguna persona que, con su trabajo, cambió tu vida. Uno de los miembros de Prossem cuenta que su vida giró en 180 grados cuando leyó “El Arte de Amar” de Erich Fromm. A él también lo recordamos y agradecemos su trabajo.

            Estamos convencidos que nuestros familiares no necesitan un día al año para recordarlos. Su falta se nota cada día. Recordamos a nuestros abuelos y abuelas, que sacaron adelante a sus familias en una España post guerra traicionera, cainita y destruida que había que levantar. Lucharon con armas de barro y, gracias a ellos, a su esfuerzo, su voluntad y poniendo poco o mucho conocimiento para lograr sus fines (en otros post a esto lo hemos llamado Paideia, es decir, Educación), hoy disfrutamos un país, que por mal que esté, ellos no habían sido capaces ni siquiera de soñar.

            En algunos casos recordamos a padres que se desvivieron porque sus hijos no pasasen lo que ellos sufrieron, es decir, en dejarnos un mundo en el que ellos quisieron vivir. Lo mismo sucede con tíos, primos… 

            En el día de Todos los Santos, el mejor santoral, el mejor reconocimiento que podemos hacer, quizás no sea visitar un cementerio al que nunca vamos, sino recordar la lucha de nuestros antecesores, por unos minutos, agradecerles lo que han hecho por nosotros y por el ser humano, y APRENDER, sobre todo aprender, de su fuerza de voluntad, unidad de propósito y capacidad de cambiar el mundo que les tocó por uno mejor para los suyos.